Alma de filósofa, mente de escritora, pensamientos de poeta y un destino plasmado en letras.

domingo, 20 de mayo de 2018

A veces

A veces la hipocresía del ser humano me enferma hasta la ira, me funde hasta epicentro y me genera terremotos en los cimientos.

A veces me pregunto... ¿Qué rayos tenés en la cabeza con ese doble discurso insoportable que acabás de montar? De qué te sirve quejarte de las lágrimas cuando luego vas y te convertís en una burla de Hamlet, en un Shakespeare tico.

A veces pienso en qué hice al desarrollar un cariño por vos cuando vos sos incapaz de darme un "Hola".

A veces me harta, a veces me hiela, a veces me enfurece, a veces quiero mandarte al pasado y que te avisés de no hablarme y así evitar este drama estúpido,  a veces deseo que no me afecte, pero me afecta.

La reputa madre que me parió.

sábado, 5 de mayo de 2018

Retorno

Hace mucho no escribía, hace mucho me dejé llevar por tantos detalles, tantas cosas inimaginables.

He creído en cosas que no tenían sentido que creyera, fui todo, fui nada. Ya no me pregunto qué sucedió, tengo todas las respuestas de todo y tengo vacíos con tu nombre entero en mis burbujas de oxígeno. Tengo metáforas rebuscadas entre cielo y tierra que llevan tu olor a madera.
Otra vez recaer en esas cosas que debo enterrar y sepultar para vovler a caminar, dejar en el suelo las cosas pesadas, dejarte en el suelo y seguir adelante, porque para obligarte no nací y para quedarme en una arena movediza tampoco.

He tenido éxitos y derrotas y por alguna razón contigo fue todo éxitos y luego todo derrotas, mi youtube pasó de llenarme de ti, para desgraciarme de ti. Debo admitir que me genera hasta fastidio haber caído en esto, en tu voz, en tus manos y tu gran reloj negro, pero debo admitir también que por algo te fuiste y por algo no volverás y quizás eso es lo mejor que me pueda pasar, quizás lo peor, quién sabe.

Sólo se que te di aire y te di fuego, sólo sé que soy fuego y soy aire, con vos o sin vos.

domingo, 1 de abril de 2018

Siento una frustración enorme, siento una confusión en mi cabeza enorme. Soy idiota por creer que un juego tan tonto duraría mucho. Soy idiota para muchas cosas.

lunes, 26 de marzo de 2018

En los confines de mi memoria guardo pasiones colmadas y arrolladas de costumbre, letargo y pesadez. Las vibraciones no me llenaban, caminar la falda de la colina con él tomado de la mano, no regresaba la fuerza a mis pies.
Este hombre intentada meterme la madera, el plástico, las cuerdas y las clavijas por los oídos mientras sin siquiera detenerse en la ímpetu de mi juventud, de mis manos aniñadas y mis ojos poco interesados, metía el mástil y la caja en mis entrañas como si del molde más acorde se tratara. Escuchaba cada Martes y cada Jueves de la época de lluvia, como las paredes de concreto y corcho vibraban y se retorcían de placer, como los pasos acariciaban el suelo y una esquina tenía olor a pastel, café y chocolate.
Estaba tan enternecida con las posibilidades de elegir no volver, que cuando un hombre grande, el más grande, un adulto de metro noventa se acerca y como si de respirar se tratara me dice que si no quería volver, sólo bastaba con decirlo. Puberta y mi alma casi en estado catatónico, a punto de destruirse ante tanta agresión, no lo pensó dos veces y decidí. Como siempre quité los frenos del tranvía y me lancé en picada al vacío de la autoridad.

De adulta, consciente, más madura, vi el mundo, como nunca en aquel momento lleno de revoluciones y rebeldía se dejaba ver, lo vi, lo sentí. Fue como un sismo en mi alma reconstruida y sólida, sentí cómo atravesaba mis venas, sentí cómo la vibración de cada cuerda enriquecía mis manos, cómo la caja, pegada a mi pecho y abdomen, soltaba cada vibración que absorbía y soplaba, sentía cómo mi muñeca encendía un motor y mis dedos comenzaron a bailar la cromática como si la estuviese divisando desde el rojo hasta el azúl.
Lo comencé a vivir, busqué cada orgasmo que se generaba en cada punteo, busqué y busqué. Ya no necesitaba musa, la musa me la daba cada vibración en cada pedazo de tablatura, cada fracción, cada negra. Quería más...
Un día el más grande, que una vez me quitó la sangre del alma volvió, pero esta vez para alimentarme con sermones y café. Caminé de su mano, mientras de mi mano flotaba mi cuatro, entramos en la habitación y me senté frente a él para observarlo. Me dediqué a seguir sus pasos y mi alma por primera vez se sintió completa entre tambores turbulentos, amplificadores suaves, contra altos y corales.
Mi alma se volvió una el día que la música se contempló como obra y gracia, la comí, la bebí y la convertí en sangre de mi sangre. La música se volvió paz y exigencia, disciplina y paciencia, se volvió todo lo que fui, lo que soy y lo que nunca seré.

Desde ese día,  soy música y el pasado es cada sonido que sopla la caja musical dejándolo ir a su antojo por la acústica del viento.

martes, 20 de marzo de 2018

Tengo una sensación muy extraña.

Hace mucho que no sentía que mi mente se excitara, Nicolás. 

Es como si de repente hay muchísimo de qué hablar, hay de todo de qué hablar,  me siento en la indecisión entre tomar un camino rápido o un camino enrevesado. A veces tomo un bus, me duermo en la ventanilla, el viaje se hace largo, caluroso, lento pero tranquilo.

Un viaje que me permite conocer poco a poco lo que va sucediendo, de vez en cuando tomo el copiloto de una moto y me lanzo en línea recta y el sabor amargo inunda mis venas, me lleno y me vacío,  me convierto en canción  y tú sudor recorre mi rostro.

Viajar es indescriptible siempre, me hace preguntarme si realmente soy yo viajando y encontrandote en cada bar o estás viajando y a veces no podemos evitar seguirnos la pista, el olor a cítrico y a menta.

miércoles, 14 de marzo de 2018

Tengo una molestia y una pesadez en el corazón, ese momento en que me doy cuenta y maldigo una y otra vez, porque no importa dónde vaya,  te aparecerás,  no importa si es intencional o no, solo apareces y estoy cansada de este juego.

Y estoy privada de todos los juegos.

domingo, 25 de febrero de 2018

Estoy volando entre rejas demasiado amplias.

Me siento un aire que no traspasa.